Mi recomendación de música. 1.

Bienvenidos a este nueva sección del blog. Básicamente trata de lo que el título dice, os recomiendo una canción que me gusta.

Lo haré cada viernes, si me acuerdo.

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Habitación 110. 5 de abril de 1988.

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El sonido de las botellas cayendo contra el suelo domina el ambiente cargado de la habitación. La música suena a máximo volumen desde los pequeños altavoces del reproductor de compact disc colocado sobre la pequeña cómoda de noche.

She eyes me like a Pisces when I am weak
I’ve been locked inside your heart-shaped box for weeks
I’ve been drawn into your magnetar pit trap trap
I wish I could eat your cancer when you turn black

El hombre tenía el pelo largo y rubio y una pequeña barba desaliñada. Bebía bailando torpemente y llorando. Le dolía demasiado la vida, a pesar de haber llegado a ser famoso con su música ella ya no le llenaba. Toda la ilusión de sus letras se había esfumado y las ganas de vivir le sobraban.

Agarró con cuidado una jeringa de una pequeña caja de cartón de tabaco. Calentó la heroína con una pequeña cucharilla quemada del uso. La absorbió con la aguja de la jeringuilla y después de atar una goma por encima del codo la hundió inyectándosela.
Volvió a beber tumbado esta vez en la cama y las lágrimas se hicieron más notables.

Hey
Wait
I’ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice

Hate
Weight
I’ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice

Hey
Wait
I’ve got a new complaint
Forever in debt to your priceless advice

Las manos le empezaron a temblar cuando agarró la escopeta que reposaba apoyada en la pared. Introdujo un cartucho y la colocó sobre la cama.

Dejó una nota junto al reproductor mientras la música seguía sonando con el volumen al máximo.
Una lágrima humedeció la nota. Se giró y tomó la escopeta apuntando a su cabeza con ella, y apretó el gatillo.

“Siento demasiado el dolor de la hipersensibilidad que siempre me ha acompañado para con mi entorno. Hace ya demasiado tiempo que las palabras de mis canciones me resultan extrañas a mi sensibilidad, y ya no aguanto más todo el dolor. No aguanto más. He intentado recuperar las ganas de vivir por mi mujer y mi hija, y de verdad lo siento. Vosotras habéis sido siempre la única luz que iluminaba mi cada vez más profunda oscuridad. No es culpa vuestra. La oscuridad ha conseguido engullirlo todo, y no puedo seguir. Me duele demasiado respirar.
Siempre he pensado que es mejor quemarse que apagarse lentamente.

Recordad que os amo, os amo.”

Tras el disparo el silencio dominó por un instante la estancia, para ser roto después por la rasgada voz de la canción, casi como una caricia a la tristeza de la vida recién quemada.

Meat-eating orchids forgive no one just yet
Cut myself angel’s hair and baby’s breath
Broken hymen of your highness i’m left black
Throw down your umbilical noose so i can climb right back.

Habitación 204. 13 de diciembre de 2013.

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La mujer contempla las fotos temblorosas en sus manos con los ojos totalmente encharcados. Esboza una leve sonrisa por los felices recuerdos que aquellas le evocan. Pero sigue llorando.
La imagen de su recién fallecido abuelo le crea sentimientos encontrados.
Siente el más profundo dolor en lo bajo del estómago y a la vez siente felicidad. Él al fin dejó de sufrir su enfermedad.

Habían vivido solos los últimos diez años, desde que su madre la abandonó con trece años. Él era su héroe, quien siempre la consolaba en los malos momentos, el que le sacaba una enorme sonrisa.

Los últimos meses tras conocer su enfermedad en estado terminal le repitió cada día que empeoraba que cuando él se fuera no debía estar triste, que sonriera como siempre solían hacerlo.

Que cumpliera su sueño de mudarse a la otra punta del país para ser fotógrafa. Y en ello estaba en ese momento.
Se secó las lágrimas frente al espejo sonriéndose, miró de nuevo la foto de su abuelo, recogió su mochila y se marchó de la habitación.

Habitación 201. 18 de agosto de 1997.

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-¡Corre ven! ¡Mira, mira, mira, mira, mira!- toma la mano de su esposo emocionada-¿Has visto? ¡Acaba de dar sus primeros pasos!

Toma a su hijo después de que este se sentara tras dar sus primeros pasos. Esta sonriendo al igual que sus padres y da pequeños gritos de felicidad.

-¡Ay mi amor!- besa las grandes mejillas de su tierno hijo y le hace cosquillas en el cuello son los labios- Eres ya tan mayor- se miran a los ojos viendo reflejada el uno en el otro la gran felicidad del momento- ¿Cuántos años tienes?-el niño cierra el puño y luego levanta los dedos índice y corazón. -¡Muy bien! ¿Cielo has visto?-el marido asiente sonriendo mientras lo graba todo con su videocámara.

Los tres se tumban en la cama, la mujer juega con su hijo mientras este ríe y el hombre les graba.
Habían emprendido el viaje tras la pérdida de trabajo del hombre, estaban viajando a la costa este del país para probar allí suerte. El nerviosismo les estaba anudando cada más fuerte cada vez el estómago.
En ese momento, en la magia de los hijos desaparecieron todas las angustias y un brote de esperanza germinó en sus miradas.

-Amor- la mujer mira a su marido a los ojos, y le besa suavemente en los labios- Todo va a ir bien, ¿lo sabes, verdad?

El hombre asiente. Deja la videocámara a un lado y comienza a hacerle cosquillas tanto a su mujer como a su hijo. Los tres ríen y sonríen como una familia feliz.

Realmente lo son.